Hacksaw Ridge

La Batalla de Okinawa, librada entre abril y junio de 1945, fue uno de los enfrentamientos más sangrientos de la Segunda Guerra Mundial. Constituyó el último gran duelo (terrestre, aéreo y naval) entre Estados Unidos y Japón, con un desproporcionado número de víctimas mortales en ambos bandos.

Fue la primera vez en la que el Ejército Japonés causó más bajas humanas y materiales al Ejército Estadounidense. Una auténtica carnicería.

Tal fue la crueldad de esta batalla que a raíz de ella los EE.UU. optaron por ejecutar la solución final y bombardear las ciudades de Hiroshima y Nagasaki y, de esta manera, poner fin a la Guerra del Pacífico.

En este contexto tan crudo se mueve el protagonista de la película, Desmond Doss: devoto y objetor de conciencia. Un adventista del séptimo día que se negó a entrar armado en el campo de batalla y, como única salida a tan peculiar problema, fue incluido en el cuerpo médico de la 77 División de Infantería, destinada a Okinawa.

Durante la batalla, Doss y sus compañeros fueron emboscados por los japoneses en la parte superior de un acantilado de 120 metros de altura. Los soldados japoneses atacaron con ametralladoras y lanzallamas pero nuestro héroe, desarmado, esquivando la lluvia de acero y viendo las tropas en retirada, lograba salvarle la vida, una tras otra, a sus compañeros malheridos.

Hacksaw Ridge, grandes escenas bélicas y un hombre que decidió que él se salvaría

El último asalto de Gibson queda impresa en las retinas, es un gran espectáculo bélico repleto de sangre y vísceras. No recuerdo una película con tanto detalle a la hora de mostrar los episodios más duros de la batalla, en esta ocasión nos presentan una de las mejores secuencias del cine bélico.

 

Lejos queda ya la famosa escena de Saving Private Ryan o las de la increíble miniserie Band of Brothers  (curiosamente la mano de Spielberg está presente en las que, hasta hoy, eran dos de las mayores referencias del cine sobre la Segunda Guerra Mundial. ¡Toma esa, Steven. Mel no bromea!).

A todo ello se suman Andrew Garfield, Hugo Weaving, Sam Worthington, Vince Vaughn y un Gibson que demuestra su extraordinario talento como director. Os recomendamos que no veáis el tráiler. Os destrozará la película, así que id directamente al cine. De echo… ¡Deberíais estar haciendo cola justo ahora!

Presenciamos no sólo la realidad de la guerra, sino también un acto de pura heroicidad y compromiso; la generosidad y entrega hacia tus semejantes puede tomar formas insospechadas. Al salir de la sala cuestionas el hecho de que un solo hombre pueda marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso, parece algo irreal, pero no lo es.

Hacksaw Ridge no es una película basada en hechos reales, aquí no hay ficción, todo pasó exactamente como nos lo cuentan. Toda la crudeza de un campo de batalla convertido en pocilga, el de Okinawa.

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