Batman: El Príncipe Oscuro

Por primera vez en su historia, dos de los más grandes referentes de la industria editorial comiquera, DC Comics y Dargaud, han colaborado en la realización de un tebeo. Aunque el protagonista es americano, su autor es el italiano Enrico Marini, destacado dibujante de la escuela franco-belga, responsable de las series El Escorpión y Las Águilas de Roma, y uno de los exponentes más exitosos del mercado europeo actual.

El resultado de esta curiosa fusión, titulada Batman: El Príncipe Oscuro, es una historia dividida en dos partes que ha sido publicada simultáneamente en Estados Unidos y en Francia.

Por su título, es fácil deducir que se trata de un cuento, que como tal, presenta una serie de situaciones y personajes muy estereotipados. La trama (como cabe esperar), presenta el enésimo encuentro entre el Caballero Oscuro, cuya misión será salvar a la clásica damisela en apuros, y el Joker, tan loco como de costumbre. En esta ocasión, la damisela ha sido sustituida por una niña que guarda una relación especial con Bruce Wayne, como descubriremos durante de la lectura.

A pesar del esfuerzo llevado a cabo, a lo largo de ochenta años, por guionistas y dibujantes para definir estos personajes, y hacerlos reconocibles incluso por quienes no sean lectores de cómic, los dos personajes citados tienen serias dificultades para abandonar sus conocidos estereotipos. Así pues, Batman/Bruce Wayne carece de defectos, es menos metódico y más impetuoso de lo que estamos acostumbrados a ver en él; el Joker, en cambio, es un tonto trivial, que mata a sus propios secuaces solo para dar rienda suelta a su gratuita maldad.

Bajo la apariencia de una historia nostálgica, fuera de la continuidad oficial de Batman, el dramatismo de la acción resulta casi anulado y los únicos personajes que realmente destacan son los femeninos, Catwoman y Harley Quinn, aunque para ellos Marini ha dedicado muy poco espacio.

La falta de dramatismo se advierte también en la escasa personalidad del dibujo, que aun ofreciendo maravillosos escenarios y una gama cromática preciosa, no cuenta con un estilo sólido (en este caso, el dibujo de Marini destila demasiadas influencias de muchos otros dibujantes, e incluso de las películas de Nolan).

Por otra parte, el conocimiento, la pasión y el respeto de Marini por el Cruzado de la Capa es evidente, dada su voluntad de incluir un gran número de pequeños detalles recurrentes propios de la saga del Murciélago: desde la bat-señal hasta la irrupción del personaje a través de las ventanas. Pero se trata únicamente de breves divertimentos. En su conjunto, la expectación por esta nueva historia (enorme, gracias también a la campaña de marketing) ha sido defraudada en parte.

El hombre de los mil nombres vive y trabaja en Barcelona. Cuenta la leyenda que en el momento de su alumbramiento apareció envuelto en páginas de cómics. Experto en el arte del documental y maestro del fotomontaje, es un alma buena que sobrevive en un mundo donde reina el caos. El webmaster de Los de la Bici tiene profundos ojos negros y una memoria prodigiosa.

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