The Work

Los matones, contra los fantasmas.

Buscando un título sugerente para esta reseña, nos ha venido a la memoria el de una vieja película: Abbott y Costello contra los fantasmas, en la que los hoy olvidados cómicos norteamericanos se enfrentaban a Frankenstein, el Hombre Lobo y otros monstruos de fama universal.

Quizá no hay frivolidad en ello, porque la 5ª edición de Americana, Festival de cine independiente norteamericano de Barcelona ha ofrecido a los cinéfilos, entre otros interesantes filmes de su programación, la proyección de The Work (EE.UU., 2017),  documental de Jairus Mc Leary y Gethin Aldous, directores de un valioso e interesante documento cinematográfico que recoge, con la exactitud de una escrupulosa acta, cuatro ejercicios, que son otras tantas etapas, de una psicoterapia rehabilitadora llevada a cabo con varios internos de la Prisión Estatal de Folsom (California).

Este penal de máxima seguridad acoge a presos convictos de delitos violentos, incluido el asesinato, parte de los cuales son integrantes del proyecto de rehabilitación psicosocial The Work, y cuyo trabajo, en efecto, consistirá en aplicar las estrategias psicológicas y la propia experiencia emocional, asumidas a lo largo de precedentes sesiones, en ayudar a unos voluntarios, ciudadanos comunes deseosos de conocer la práctica de esa psicoterapia de grupo.

El interés del espectador muy pronto se ve sorprendido por la paradójica situación que le presentan las primeras imágenes del documental: cuatro antiguos matones se ofrecen como terapeutas y son aceptados como tales por unos desconocidos ciudadanos, sin más mérito que el de ser gente corriente.

Sin embargo, a medida que avanza el film, la habilidad de Mc Leary y Aldous logrará que ese interés aumente ante la sincera expresión con que, presos y voluntarios, rompiendo ciertos tópicos prejuicios sobre  la masculinidad, van mostrando sus heridas psicológicas y bloqueos emocionales, una fragilidad sentimental cuyos “fantasmas” son fruto de una infancia infeliz.

A medida que la empatía va uniendo cada vez más a los participantes –y quizá los espectadores vayan siendo conscientes de la suya propia-, los presos se implican con total entrega en “desatascar” bloqueos ahora compartidos, la mayor parte de ellos causados por vivencias traumáticas en la vida familiar debidas a un padre ausente. Nadie pronuncia la palabra amor, pero el deseo de este, brillando por su ausencia, está en lo más profundo de estos seres humanos, trabajando por abrirse paso mostrando lealmente sus heridas.

The Work nos muestra así la fragilidad de nuestra vida emocional y, al mismo tiempo, la enorme fortaleza que adquiere si aceptamos correr el riesgo de asumirla con autenticidad.

En 2017, este documental fue premiado en los festivales Gotham, South by Southwest, en el de Sheffield y en el Festival Internacional de Chicago.

No llegó a este mundo con un pan bajo el brazo sino con un libro, y este hecho fortuito quizá sea  el origen de su voracidad lectora. Soñador diurno, para quien la vida es una pastilla de jabón,  desde su más tierna infancia  mantiene un incansable interés hacia las artes plásticas, y especialmente firme es la atención que dirige hacia el dibujo, el collage y el cine.

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