Midnight Special

Jeff Nichols es humano

Carreteras secundarias, oscuridad total y un mustang a toda velocidad, con las luces apagadas, galopa a toda fuerza escapando de todo. Así empieza Midnight Special y empieza como un trueno, bestialmente.

La cuarta película de Jeff Nichols empieza de la mejor manera posible pero, desafortunadamente, no hay nada más allá. 

La peli nos habla de Alton (Jaeden Lieberher), un niño con poderes bestiales que lleva gafas de natación y lee cómics de Superman. Alton escapa del FBI, de la secta donde “nació” y del planeta tierra. Porque Alton es extraterrestre y su padre Roy (un espléndido Michael Shannon) le quiere ayudar a volver a casa. El planteamiento no puede ser mejor, oímos los ecos de John Carpenter y Steven Spielberg y la mano de Jeff Nichols no puede no notarse, su maestría en contar relaciones paterno-filiales y en crear atmósferas ambiguas solo pueden traer buenas cosas. El problema es que, en este caso, el director de Arkansas falla estrepitosamente.

Mezclando la estética de serie B con el homenaje más eighty, con pinceladas de cine de genero fantástico y drama familiar, parece no saber que querer contar y sobre todo como quererlo contar.

Seguimos la huida de Alton y su padre Roy, acompañados por Lucas (un solido Joel Edgerton) un ex-ranger de armas tomar. Seguimos sus peripecias pero no entendemos nada ni conseguimos conectar con ellos.

Uno de los fallos del guión seguramente está ahí, en no dar a conocer a los protagonistas, no nos da contexto, no sabemos de donde vienen ni que han sufrido ni porque huyen y, evidentemente, no conectamos con ellos y nos da igual el final de su aventura. 

Nichols, como siempre en su cine, intenta reflexionar sobre la relación padre-hijo, esta vez desde una óptica fantástica y sin la fuerza de sus pruebas anteriores (el postwestern de “Shotgun Stories”, el alegato socio-político de “Take Shelter” y la fábula eterna de Mud). Desafortunadamente lo que prometía ser una nueva demostración de fuerza y talento del director ha acabado siendo un experimento fallido.

Con un titulo tan evocador como etereo, la road movie fantástica se queda sin aire desde los primeros y maravillosos cinco minutos. Midnight Special demuestra que Jeff Nichols también es humano.

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