Life Itself

Ahora que cierran los cines y que el propio arte cinematográfico, como espectáculo de masas, parece haber iniciado un declive que le puede convertir en una simple industria subsidiaria de las plataformas de vídeo bajo demanda (Netflix, HBO, Filmin…), como parece presagiar su nueva superviviente transformación, resulta ser un estimulante viaje de regreso a una de las mejores épocas del séptimo arte el documental Life Itself (2014), con el que su director, Steve James, muestra la faceta moral y humana del periodismo cinematográfico y rinde homenaje al crítico Roger Ebert, uno de los más influyentes de EEUU, que alcanzó sólido prestigio mundial durante las décadas de 1970 y 1980.

“Son máquinas de generar empatía.” De este modo definía Roger Ebert (1942-2013) las películas que merecían ser vistas, frente a las que, según su analítico e inmisericorde veredicto, sólo merecían el olvido. Life Itself presenta un recorrido por la vida de este riguroso, honesto y temido crítico, quien, tras una larga y exitosa carrera periodística, siguió escribiendo sus análisis fílmicos mientras, con inquebrantable tesón e idéntica honestidad, combatía una grave dolencia.

Ebert, que había dado sus primeros pasos en el periodismo siendo un muchacho de 15 años, publicó su primera crítica cinematográfica en 1961, para, algunos años después, en 1967, iniciar la que llegaría a ser una influyente carrera de crítico en el diario Chicago Sun-Times, en cuyas páginas publicó cada semana una esperada columna de crítica cinematográfica independiente, de gran repercusión entre un público muy amplio, porque, tras establecerse un convenio de prensa, aquella entrega semanal era difundida por más de dos centenares de periódicos estadounidenses. Al mismo tiempo, Ebert daba a conocer sus exitosos libros de cine, todo lo cual propició que, en 1975, la Universidad de Columbia le otorgara el prestigioso Premio Pulitzer.

Tras conocerse en 1975, Roger Ebert y Gene Siskel, crítico de cine del Chicago Tribune, se unieron en la presentación de varios programas televisivos de crítica cinematográfica, en canales de reducido ámbito. Cuando pasaron al canal PBS, sus programas de crítica obtuvieron una audiencia nacional. Fue en ellos donde, con el sencillo gesto de dirigir el pulgar hacia arriba o hacia abajo, popularizaron la síntesis de sus análisis, unas valoraciones críticas, no siempre compartidas por los propios presentadores, que desembocaron en una fructífera rivalidad entre ellos y más de una áspera discusión ante las cámaras.

De este modo, el programa de televisión Siskel & Ebert at the Movies contribuyó a hacer realidad lo que ambos periodistas habían concebido como la primordial función del crítico cinematográfico: influir en el público, suministrándole elementos de juicio y análisis; influir también en el realizador del filme, al señalar opcionales disonancias entre la forma y el contenido, y, por último, descubrir y dar a conocer nuevos talentos cinematográficos.

Tras el fallecimiento de Siskel, en 1999, Ebert continuó ejerciendo la crítica cinematográfica en otro programa de televisión, esta vez presentado junto a Richard Roeper, su compañero del Chicago Sun-Times. Ebert seguía defendiendo su independencia, siempre alejado del peligro que para su actitud moral y su criterio suponían el influjo de Hollywood y las tentadoras ofertas que le llegaban, tal como confirman los comentarios de colegas y amigos entrevistados en Life Itself. En 2002 se le detectó un cáncer en la  glándula tiroides, fue sometido a varias operaciones y perdió la capacidad de hablar.

Este interesante documental nos muestra a un Roger Ebert combativo, empático con su público fiel, que incluso postrado sigue escribiendo sus esperadas reseñas críticas y sus libros sobre cine, siendo leal, hasta el fin, a su palabra clave: empatía.

No llegó a este mundo con un pan bajo el brazo sino con un libro, y este hecho fortuito quizá sea  el origen de su voracidad lectora. Soñador diurno, para quien la vida es una pastilla de jabón,  desde su más tierna infancia  mantiene un incansable interés hacia las artes plásticas, y especialmente firme es la atención que dirige hacia el dibujo, el collage y el cine.

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