War Machine

Cuando Barack Obama se convirtió en el primer presidente negro de los Estados Unidos de América, lo hizo con un aura de superhombre. No solo era un adulto joven y negro muy bien preparado, sino que poseía (y posee) el don de la oratoria y la retórica. Sus discursos como candidato y como presidente han pasado a la historia, lo que le convierte en uno de los presidentes americanos más queridos dentro y fuera de su país. Palabras, palabras, palabras. Sin embargo, como con otros presidentes americanos con ese mismo don, no todo fue de cuento de hadas durante su presidencia. También hubo sapos. Y uno de esos sapos fue el general Stanley McChrystal.

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El martes 22 de junio de 2010, el periodista Michael Hastings de la revista pop Rolling Stone fue aceptado en el círculo de confianza de este generalote yanqui malhablado y orgulloso, arrogante y genial. Después de unos meses en el círculo íntimo personal/profesional de McChrystal, Hastings escribió el reportaje The Runaway General. Y poco después publicó el libro The Operators: The Wild and Terrifying Inside Story of America’s War in Afghanistan. Tanto el reportaje original como el libro subsiguiente dejaron a McChrystal, a la secretaria de Estado en esos momentos –Hillary Rodham Clinton–, al secretario de Defensa –Robert Gates–, y al mismísimo Obama, a los pies de los caballos. Dos relatos que critican duramente la guerra en Afganistán, de la gestión de la misma, de los intereses cruzados de militares, financieros y políticos tanto de los USA, como de Europa y el mismo mejunje sociopolítico afgano.

En primavera de 2017, Brad Pitt no vivía sus mejores momentos como actor. Angelina Jolie lo había echado de su casa arcoíris por borrachuzo y el pobre hombre y mejor actor había sido entrevistado por algunas revistas del corazón en las que terminaba entre sollozos. ¿Qué hace un actor de gran calibre cuando su vida profesional parece que se va al garete? Apuesta por la tele. O por internet, que hoy parece ser lo mismo. Así que se puso en contacto con Netflix, que estaba interesada desde hacía meses en llevar la historia de Hastings a la moving picture y la produjo y protagonizó.

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War Machine es la primera peli a la Hollywood del globo Netflix. Más allá de sus hoy megafamosas series originales (Stranger Things, GLOW, The orange is the new black, Narcos), la gran plataforma de streaming ahora desea revolucionar el cine. Y War Machine es su prueba piloto. Hoy casi todas las casas poseen grandes televisiones planas que convierten el salón o la habitación en minicines. Así que, ¿por qué no apostar por los billones de minicines en vez de en la exclusividad de los cines? Ésta es la idea de Netflix para con los filmes.

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Cinematográficamente War Machine no es nada del otro mundo. Es una interesante sátira en la que un Stanley McChrystal reconvertido en Glen McMahon debe liderar la contrainsurgencia en Kabul, rodeado de un equipo de soldados leales y un poco frikis, y lidiando con los intereses de sus jefes: un comandante en jefe que no quiere inmiscuirse en esa guerra para no perder su aura, y un secretario de Defensa que acaba cogiéndole asco. Casi todos los eventos del filme son los mismos que sucedieron en la vida real, solo que ninguno de los nombres es el verdadero, por cuestiones legales. Incluso el reportero de Rolling Stone posee otro nombre: Sean Cullen (Scoot McNairy).

De la interpretación, cabe señalar un Brad Pitt en el papel protagónico, haciendo una especie de Aldo Raine al cubo pero sin violencia tarantiniana. Lo acompañan algunos buenos secundarios, como Tinda Swinton, Topher Grace y Ben Kingsley. Sin embargo, esta cinta del australiano David Michôd no nos dice nada nuevo artísticamente. El narrador –el periodista Cullen– llega a ser antipático, y el general McMahon se convierte, hacia el final del film, en una especie de friki sin remedio.

Esta película es interesante para todos aquellos que en algún momento u otro nos hemos podido sentir interesados por las guerras de Afganistán e Irak, preludios del horror actual de Siria. Aunque con mordida satírica, War Machine le concede el beneficio de la duda a McChrystal/McMahon, al que humaniza e incluso expía. Y por ende, humaniza, bajándolo de los cielos, a Obama. No obstante, dicho film es aún más interesante si leemos el reportaje original, The Runaway General de Michael Hastings. Sin dicha lectura, el metraje puede caer en saco roto, siendo lo que es: una peli de tarde de verano.

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