Luca Torelli es… Torpedo

Si tuvieramos que elaborar una lista de los mejores cómics made in Spain, Torpedo 1936 la encabezaría con toda probabilidad. Panini, que de un tiempo a esta parte edita material de gran calidad, además de las aventuras de nuestro querido Daredevil, publicó un lujoso volumen, un ladrillo de más de setecientas páginas, en el que se recopila toda la historia de Luca Torelli, depravado sociópata de origen italiano que llega a Nueva York en la década de los treinta, durante los años de la Gran Depresión.

Torelli

No suelen gustarnos definiciones tales como ‘obra maestra’; sin embargo, en esta ocasión es evidente que nos encontramos ante un noir que, al menos en España, aún no ha sido igualado: el soberbio dibujo de Bernet y el ingenioso guión de Sánchez Abulí hacen de Torpedo un tebeo único, que finalmente podemos disfrutar de forma íntegra.

La edición a la que nos referimos, publicada a finales de 2014, se divide en catorce capítulos que nos sumergen en el sórdido submundo de Luca Torelli a.k.a. Torpedo, un killer con malos modales y poca educación cuya sombra es Rascal, su perro faldero y fiel escudero.

Pensamos que es importante destacar tres aspectos fundamentales de Torpedo 1936: el guión, el dibujo y su valor como libro-objeto.

Torelli

Sánchez Abulí dota al protagonista de un lenguaje único que hoy en día no acostumbramos a escuchar, porque ya nadie habla de esa manera: En el barrio la llamaban la sirena, por lo del pescado, y al conchuje el merluzo, que no sabía lo que se pescaba. Era bonita a rabiar. Era muy recta, a pesar de las curvas.

Aprovechándose del analfabetismo y la ignorancia de Torelli, los diálogos están repletos de frases hechas, chascarrillos y coletillas que aportan un tono humorístico a los sombríos episodios que acontecen página tras página: sexo, violencia extrema, infamias, engaños, traiciones e infidelidades de todo tipo…

No es de extrañar, pues, que los mayores intereses de Torpedo sean el dinero (aunque en pocas ocasiones logra que le paguen los ‘recados’ que realiza), ‘enfriar al prójimo’ (una mala mirada es motivo suficiente para que desenfunde su Colt), y las mujeres (aunque nunca aprendió a tratarlas como merecían). Abulí se sirve de todo ello para realizar un estudio sobre la vileza y la malicia del ser humano.

Es un tipo con el que no me iría de copas. Y no porque tendría que pagarlas, que también, sino porque no sé cómo acabaría la noche.” – E.S. Abulí

Para enfatizar este ‘mensaje’, Jordi Bernet realiza viñetas impactantes en puro blanco y negro, cargadas de fuerza. Avanzando en la lectura la calidad del dibujo va in crescendo y el resultado obtenido al utilizar la técnica del pincel seco es impecable desde la primera página.

El dibujo muestra casi exclusivamente a mafiosos, asesinos y fulanas, pero cuenta con una calidad pocas veces lograda en un cómic español. Cabe destacar que los dos primeros números fueron dibujados por el entonces ‘dios’ del cómic Alex Toth (Blazing Combat, Creepy, Zorro), que tras intentar modificar el carácter y las características principales del personaje (que fuera menos desalmado, vamos), fue finalmente sustituido por Bernet, quién a su vez tuvo algún encontronazo con la censura.

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Tanto el guión como el dibujo consiguen que este cómic avance con un ritmo cinematográfico digno de películas como Scarface (la original, no la de Brian De Palma) o Angels With Dirty Faces. Y aunque el género y la ambientación posean alguna similitud con The Untouchables y Road to Perdition, los protagonistas de este hardboiled patrio se asemejan más a Makinavaja que a Al Capone.

“Mi trabajo consiste en enfriar al prójimo, por lo que soy reacio a creer en lo de los accidentes.” – Torpedo

Físicamente, el tomo está a la altura de la obra; como decíamos, se trata de un volumen grande, en tapa dura y encuadernado a la holandesa. Un tomo cuyas planchas originales han sido restauradas y digitalizadas cuidadosamente gracias a la ayuda de coleccionistas particulares. El tamaño del libro complica la lectura, sin embargo la editorial ha tenido el detalle de colocar una cinta de registro, que otorga a la publicación todavía más prestigio. ¡No podemos tenerlo todo!

Para concluir, diremos que Torpedo 1936 es un cómic que todo aficionado al género negro debería leer. La historia es interesante y entretenida, está ilustrada de forma magistral y cosechó grandes éxitos tanto en Francia como en los Estados Unidos, lo cual siempre es una garantía.

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