Three Billboards…

En las afueras de Ebbing, Missouri, hay tres enormes vallas publicitarias, casi en ruinas. Por esa carretera ya no pasa casi nadie y las vallas llevan desnudas desde los años ’80.

Mildred, madre de una hija violada y asesinada, decide invertir el dinero de la venta del tractor de su exmarido (sí, en esta cinta hay recovecos infinitos en cada línea narrativa) en volver a colocar publicidad. Sobre un fondo rojo dispone negras letras cubitales denunciado y reclamando que la policía realice, por fin, su trabajo y encuentre a los culpables del crimen.

Missouri

Así es como empieza la última película de Martin McDonagh, una comedia dramática (¿eso existe?) que se ha convertido en un clásico instantáneo por su ocurrente radiografía de la actualidad y la sempiterna reflexión sobre las miserias humanas.

La vuelta al (gran) ruedo de Frances McDormand siempre es una grandiosa noticia. La actriz de Chicago vuelve a demostrar su infinito talento creando otro personaje para la historia; Mildred es granítica y resquebrajada a partes iguales, es un coloso en llamas. Una mujer decidida, una especie de cowboy solitario que sufre lo indecible por dentro y que, movida por el odio, avanza por su camino.

En su travesía se cruzará sobre todo con el cuerpo de policía del pueblo, con su sheriff enfermo de cáncer terminal (sí, acordaos que la narrativa es, durante toda la película, infinita y abierta) interpretado por el siempre maravilloso Woody Harrelson y el agente Dixon, un edípico, racista y tierno (¿?) miserable (Sam Rockwell, como siempre, excelente).

La película no destaca por su apuesta artística o por su fotografía, lo que reluce con fuerza deslumbrante es el guión, prácticamente teatral, de Martin McDonagh, capaz de ahondar en la herida, provocar carcajadas, angustia y desazón a partes iguales.

Bajo su aparente caos narrativo, ramificado en historias, subtramas y apuntes aparentemente inconexos, el film avanza firme hacia un final que es todo lo contrario a cerrado, como avisando de que, si quisiera, la película podría continuar ad infinitum.

El guión acaba siendo un fiel reflejo de la sociedad actual, poniendo sobre la mesa temas tan candentes como el machismo, el racismo, la posverdad o la violencia policial (entre muchos otros) y juntando todo esto con las clásicas reflexiones, casi filosóficas, sobre el sentido de la vida, el camino de crecimiento personal o las pequeñas decisiones que cambian el futuro.

Bajo el título más surrealista del año, Three Billboards Outside Ebbing, Missouri, se yergue como una película contundente y memorable. La nueva comedia de McDonagh es cáustica, exagerada y agradablemente endiablada.

2 comments on “Three Billboards…”

  1. Georgina dice:

    Muy buena reflexión sobre la película, yo también la recomiendo! Muchos ánimos a los de la bici…continuad así!

    1. Los de la Bici dice:

      ¡Gracias, Georgina! ¡¡Qué alegría tener seguidoras como tú!!

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