Tarde para la ira

El dolor de la venganza

Hay tardes de domingo, tardes de perros, hay tardes tediosas y hay tardes para la ira. Eso parece saberlo muy bien Raúl Arévalo quien, en su debut como director, nos presenta una historia de venganza, violencia e ira.

Acercando mundos como el del neorrealismo, el thriller y el género negro el director de Móstoles parece saber muy bien a que quiere jugar y que quiere contar.

tarde-ira

En 2007 Curro (Luís Callejo) es el único que entra en prisión por participar en un atraco a una joyería. Ocho años después sale de la cárcel para emprender una nueva etapa. La inesperada entrada en su vida del taciturno José (el hierático Antonio de la Torre) dará un vuelco a su nueva situación.

La película de Arévalo, que empieza como un drama neorrealista, con tintes de cine social, va cogiendo envergadura y amargura a medida que avanza el metraje.

Así, con la maña de quien no parece ser un novato, el director nos introduce en una realidad envenenada, dolorosa y terriblemente amarga donde los personajes, con nada que perder, están destinados a caer en el vórtice de su ira.

El filme tiene su proprio color pardusco, como la tierra y su olor a perdición. Una obra desoladora, dura y seca como el metal. Está claro que en esto han jugado un papel fundamental el guión (co-escrito junto a David Pulido) y la agobiante fotografía de Arnau Valls Colomer.

Está claro que Raúl Arévalo ha aprendido de los directores con quien ha trabajado, desde la capacidad de mantener la tensión de Alberto Rodríguez a la brusquedad de Isaki Lacuesta pasando por la construcción de personajes de Daniel Sánchez Arévalo.

De esta manera, como quien no quiere la cosa, ha sabido crear su propia manera de narrar una historia, de gobernar el tempo y de ofrecer al público una cinta que huye de lo fácil y abraza la crudeza de los grandes relatos de venganza.

Tarde para la ira es un thriller indómito, que borbotea rabia por sus costados y que deja al espectador con la sensación de haber vivido una triste, desgarradora e injusta historia sobre las miserias del ser humano y el inexorable y certero juicio que el tiempo les depara.

No os la pueden contar, tenéis que verla.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *