T2: Trainspotting, nostalgia vacua

Choose life. Choose a job. Choose a career. Choose a family. Choose a fucking big television, Choose washing machines, cars, compact disc players, and electrical tin can openers. Choose good health, low cholesterol and dental insurance. Choose fixed-interest mortgage repayments. Choose a starter home. Choose your friends. Choose leisure wear and matching luggage. Choose a three piece suite on hire purchase in a range of fucking fabrics. Choose DIY and wondering who the fuck you are on a Sunday morning. Choose sitting on that couch watching mind-numbing spirit-crushing game shows, stuffing fucking junk food into your mouth. Choose rotting away at the end of it all, pishing your last in a miserable home, nothing more than an embarrassment to the selfish, fucked-up brats you have spawned to replace yourself. Choose your future. Choose life . . . But why would I want to do a thing like that? I chose not to choose life: I chose something else. And the reasons? There are no reasons. Who needs reasons when you’ve got heroin?

Y, de repente, te das cuenta de que has pasado más horas hablando de lo que hiciste con tus amigos ese día, esa noche, ese año, que viviendo nuevas aventuras con ellos. Es así, es ley de vida. La nostalgia llama a tu puerta de forma insistente y, con cautela, abres timidamente; esos partidos de fútbol todos los viernes por la tarde, el pavimento pegajoso por la sangría derramada en aquel mugriento local del barrio gótico, los primeros amores, las primeras riñas por causa de esos mismos enamoramientos, esas tardes de póker, consola y ‘refrescos’…

Trainspotting

2017. Parece que a Los Cuatro de Edimburgo la nostalgia les haya echado la puerta abajo, como si fuesen los maderos llevando a cabo una redada.

T2: Trainspotting arranca con el regreso de Mark Renton a su Escocia natal. Tras veinte años de exilio en Amsterdam, se reencontrará con sus viejos colegas David Spud Murphy, Simon Sick Boy Williamson y Francis Franco Begbie, con los que vivirá una nueva aventura.

El inicio de la peli nos sitúa en un abarrotado gimnasio, donde Renton se encuentra depurando su cuerpo, lo cual ya nos parece un disparate. Desafortunadamente, lo que acontece en los siguientes minutos tampoco tiene mucha coherencia.

Para empezar, no hay razón por la que el protagonista tenga que volver a Edimburgo tras veinte años de sobriedad y habiendo empezado una nueva vida lejos de la ciudad que le vio nacer y casi morir. 

El despropósito es tan grande que, como no hay nada que lo justifique, toda la cinta termina por impregnarse de ese perfume rancio a operación de marketing. No hay trama que seguir y la evolución de los personajes es completamente increíble o casi del todo nula.

t2-transpotting

A imitación de esos grupos de rock que antaño llenaban estadios y cuyas canciones marcaron una generación entera y que, por motivos económicos, vuelven al escenario casi siempre en conciertos faltos de punch y veracidad, estos cuatro amigos de Edimburgo retoman a la carretera sin tener una misión concreta.

Sobredosis de nostalgia cuando ya no queda nada que decir

Así pues, mezclando metraje original con clips de la primera entrega (a veces de manera acertada y casi siempre de forma gratuita y forzada), T2 es puro homenaje a lo que fue y significó esa obra maestra titulada Trainspotting.

Era 1996 y su discurso iconoclasta, provocador y subversivo hizo las delicias de adolescentes, jóvenes (¡y no tan jóvenes!) espectadores, que quedaron boquiabiertos con la fuerza del montaje, el ritmo del film, unos personajes para la historia y escenas que quedarán grabados para siempre en la retina de todo cinéfilo.

La droga como punto esencial de una relación malsana y peligrosa se convierte, en esta ocasión, en pura anécdota; vuelve a repetirse el legendario monólogo Choose Life, esta vez de manera forzada y gratuita, sin aportar nada nuevo:

Choose life | Choose Facebook, Twitter, Instagram and hope that someone, somewhere cares | Choose looking up old flames, wishing you’d done it all differently | And choose watching history repeat itself | Choose your future | Choose reality TV, slut shaming, revenge porn | Choose a zero hour contract, a two hour journey to work | And choose the same for your kids, only worse, and smother the pain with an unknown dose of an unknown drug made in somebody’s kitchen | And then… take a deep breath | You’re an addict, so be addicted | Just be addicted to something else | Choose the ones you love | Choose your future | Choose life).

Elige no hacer más secuelas oportunistas que te cagas

Esta innecesaria y vacía secuela no cuenta con ninguna escena icónica y el subidón que promete el inicio de alguna situación queda inmediatamente truncado por la evolución errática del gag y el mal uso de melodías que el director se empeña en cortar en pleno clímax.

La banda sonora (que en la primera entrega era pura dinamita) se queda, aún contando con grandes temas, muy corta.

Incluso la dirección de Danny Boyle decepciona. Si en 1996 sorprendió a la audiencia con un montaje frenético y videoclipero, veinte años después insiste en utilizar las mismas técnicas que, lógicamente, no funcionan con la misma efectividad.

Trainspotting

Bien es cierto que se trata de una película agradable, divertida y que cuenta con esa atmósfera de cariñosa nostalgia que tanto gusta, sin embargo al salir de la sala comienza a emerger, inevitablemente, esa sensación de vacío narrativo y de que, en realidad, el director nos la ha jugado de mala manera.

Si la cinta original era cariñosa pero incómoda y divertida a la par que durísima, esta T2 es una inútil broma que incluso parece avergonzarse de si misma.

Un reparto genial interpretando a personajes carismáticos no es, muy a nuestro pesar, suficiente para una tarea tan importante como la de volver a visitar ese espacio de culto que fue, es y seguirá siendo Trainspotting.

Les tenemos un cariño enorme y siempre serán nuestros queridos perdedores pero quizás, para hacerlo de forma mediocre, no hacía falta que volvieran a la gran pantalla.

Reúnete con tus amigos y recuerda con ellos todo el tiempo que pasásteis gozando de la vida pero, por favor, no sigas el ejemplo de estos cuatro fracasados. Aunque solo sea por una noche… ¡Escribe una nueva página de vuestra gloriosa historia!

 

Daniele Sabatinelli | Bruno Mayol

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    Por: Los de la Bici

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    Laia Costa

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