Kase. O, repartiendo arte

Javier Ibarra, Javato Jones, Javat, Jodeculos Ibarra, Vérsatil, Kaos, Palmera… Ya sabéis de quien estamos hablando, ¿verdad? El maestro del hip-hop español, el chaval de La Jota, el héroe del multiverso, el único e inimitable Kase.O.

Hacía frío en Barcelona, era el 10 de febrero del año 2017. Frío que en Zaragoza sería puro agosto. Pero estamos en Barna y hoy, orgullosos, recibimos con los brazos abiertos al Rey del rap, Javier Ibarra Ramos, Kase.O.

Tal y como repitió durante el concierto, ya hacía meses que esperábamos este momento y, como siempre en la vida, si eres paciente y audaz al final acaba llegando lo que deseas.

Acompañado por sus fieles R de Rumba, Lírico y Sho-Hai el bueno de Kase.O. nos regaló un recital para la historia, “voy a rapear todavía mejor que en El Círculo”, dijo nada más subir al escenario y efectivamente no vaciló al personal, porque dio una masterclass de métrica, voz, ritmo y sentido del espectáculo.

El último disco del rapero es un exorcismo de todos los males que ha sufrido, desde la depresión que asoló su cabeza hasta las incertidumbres existencialistas de un chaval sensible y con un mundo interior tan profundo como peligroso.

Caminando siempre en la cuerda floja, entre la cordura y la genialidad, las rimas de El Círculo son poesía dolorosa, nostalgia y reivindicación del trabajo bien hecho.

Con un público entregado para ver a una leyenda viva del hip- hop nacional, el clímax fue in crescendo desde las primeras bases del disco pasando por los ritmos de los clásicos de Violadores del Verso y con íncipits del rapsoda sobre política, ética y crecimiento personal.

Porque bajo el hombre rudo del barrio La Jota hay un solidario filántropo al que le da vergüenza el problema de los refugiados, le repugna la corrupción y se atreve a dar consejos de cómo intentar vivir lo más feliz posible.

kase

Siempre con los pies en el suelo, sin hablar desde ninguna cátedra y consciente de que solo es un ave fénix herida pero impertérrita, se hace escuchar por sus secuaces, listos para celebrar la vida y hacer lo posible para mejorar lo que les rodea.

Demostrando un poderío vocal intacto, una salud rítmica envidiable y una energía luminosa capaz de arrastrar una sala con quintales de expectativas, Kase.O no dio tregua; ni un segundo de monotonía, pasando del hardcore más clásico de VdV a los ritmos casi flamencos de algunos compases de su último trabajo.

Con temazos tan alegres como Mazas y Catapultas o Cantando consiguió un equilibrio perfecto, contrastándolo con las desgarradoras y amargas Triste, Guapo Tarde o el mejor track del disco, Basureta que cantó sentado en una silla bajo un halo de luz intimo y confesional.

Un concierto para la historia, un show sobre la nostalgia pero sin ser un homenaje apolillado para puretas del mundillo. Un espectáculo para todo amante del rap y de la música en general. Artistas como Kase.O hacen grande este país y transmiten ganas de trabajar, de mejorar y de no darse por vencido.
Kase.O repartiendo arte es lo mejor que le pasará a este 2017.

Gracias por todo, co!

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