¿Qué somos, leones o huevones?

La que se avecina, emitiéndose desde 2007 en Telecinco, es hoy una de las mejores series de televisión españolas. Cuenta seis temporadas pero su boom no comenzó hasta la tercera, pues las dos primeras aún bebían de su madre, la también óptima Aquí no hay quien viva, emitida en Antena 3 desde 2004 hasta 2007, y que murió de éxito, pues le quitaba el sueño a Paolo Vasile, virrey de Berlusconi en la Mediaset España, y que finalmente pudo frenarla comprando la productora de dicha serie, Miramón Mendi, del cómico José Luis Moreno.

El Consejo de Sabios que se reunía periódicamente en el videoclub de Desengaño 21 pasó a ser, con el tiempo, los Leones del bareto de periferia Max&Henry, en la urbanización, dejada de la mano de Dios, Mirador de Montepinar.

Como hemos apuntado, LQSA no comenzó con buen pie. La gente recordaba, con nostalgia y con razón, a su difunta madre ANHQV; muchas caras conocidas, prácticamente todos los mismos actores; muchos personajes tardaron en cuajar. Con la crisis, sin embargo, y con nuevos personajes y tramas, todo cambió.

El boom, como hemos comentado, comenzó con la tercera temporada, en la que una ex starlette histérica y neurótica, Estela Reynolds –interpretada por la andrógina Antonia San Juan, chica Almodóvar, puta travolo en Todo sobre mi madre–, y sus aventuras se unieron a la lenta pero inexorable ida de olla del presidente de la comunidad, el facha paranoico, pescadero mayorista de mariscos y megalómano Antonio Recio –interpretado por Jordi Sánchez, que ha conseguido crear un personaje más en su carrera después del hipocondríaco Lòpes en la sitcom Plats bruts (en la TV3 desde 1999 a 2002)–, y al también lento pero decidido colapso de Amador Rivas –en las carnes del cómico Pablo Chiapella, también visto en los sketches de Joaquín Reyes y compañía–, víctima de una mujer pija y egoísta, la Cuqui.

LQSA es tal vez la única serie española que ha sabido reinventarse, que sin utilizar risas enlatadas consigue que el público se enganche a sus guiones delirantes, ingeniosos, irónicos, hirientes, crueles pero simpáticos al fin y al cabo.

Es una gran comedia coral hija de la corrala madrileña, con un poco de sátira mediterránea, parodia y mucha hipérbole: es la exageración y el recurso al humor negro, típicamente hispano, su principal motor, el que impregna la serie.

Todos sus personajes son mala gente (“La maldad me rodea”, se lamenta a veces el concejal Enrique Pastor, demasiado honesto, demasiado bueno en un mundo de corruptos).

El conserje es un porreta ex yonqui, Coque, que prácticamente no sabe leer, y en dos temporadas se lo hace con la primera dama del edificio, una beaturrona Nathalie Seseña que juega a ser la fanática católica Berta Escobar, esposa de Recio, quien la maltrata psicológicamente después de conocer el adulterio de su señora.

Nadie se salva del destino de la Depresión Económica en la que vivimos, el maná que ha cubierto esta serie de locura y audiencia.

Porque lo que vemos pasar en Mirador de Montepinar es la hipérbole de lo que sucede en toda comunidad de vecinos, horizontal o vertical.

Han conseguido, además, incluir latiguillos a todos los personajes, estructurándolos mejor y convirtiéndolos en héroes catódicos más allá de las pantallas.

Ayuda, y mucho, la constante retransmisión, a lo Simpsons, que el canal Factoría de Ficción de la Mediaset España le regala al fan. No se comprende a Amador Rivas sin sus “¡Pues te reviento!”, “¡Ay mi mama!”, “Merengue, merengue, ¡te voy a poner fina filipina!”, etc., o a Recio sin sus “Mayorista, no limpio pescado, viva el Rey y viva España”, o “¿Cómo tiene el chocho?”; o a el barman Maxi Mentefría con su consabida pregunta de arenga “¿Qué somos? ¿Leones o huevones?” y todos contestando, también los espectadores, “¡Leones, leones!” (algo que hago con mis sobrinitos).

La que se avecina es un placer, una bestia bien controlada, con guiones muy bien estructurados gracias a sus piezas (los personajes) y a las tramas que éstos confeccionan para todos nosotros.

Mariscos Recio, el mar al mejor precio. La Cuchufleta, también conocida como Comecocos o Guarrilla Pelirroja, por fin señora esposa Papuchi. La Presidenta Bollera. El Rancio y su Sor Quisquilla adúltera. El Hombre Cojín.

El Vividor Follador, Boxeador Campeón, Detective León, Capitán Salami, Espartaco (todos ellos siendo el mismo ser humano, un gañán apijado). Mentefría y los Leones.

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