La La Land

El musical que pudo ser.

Las cosas como son: las expectativas, en general, son muy malas. Pasa con las personas, con el trabajo, con los estudios… ¿Cómo no va a pasar con las películas? ¿Cómo es posible que la ganadora indiscutible de los Globos de Oro, la peli capaz de colarse entre las veinticinco mejores de la historia en IMDB, la cinta de la que todo el mundo habla, al final, no sea para tanto? Fácil, toda la culpa es de las expectativas. Bueno, y de Damien Chazelle un poco también.

La tercera película de Chazelle empieza como un trueno, un número musical espectacular, en un plano secuencia bestial que deja boquiabierto a cualquiera. Te deja ilusionado y sobre todo con ganas de más; si empieza así… ¿Qué puede fallar? Lo que pasa es que la película, al final, no es tan musical como pensábamos, hay cuatro o cinco números en total y ninguno con la fuerza y energía de los primeros compases.musical

Es verdad que los primeros veinte minutos son pura energía y que las ganas de bailar y cantar empiezan a recorrer tu cuerpo, pero a partir de ahí todo va bajando.

La historia de amor entre los dos protagonistas (unos solventes Emma Stone y Ryan Gosling) no da para mucha emoción. Van pasando los minutos entre paseos, sesiones de jazz y castings. Diálogos repetitivos, escenas sin ton ni son y algún baile a la luz de las estrellas. Sebastian y Mia representan a los soñadores, unos románticos empedernidos que quieren realizar sus deseos. Vamos, un cliché tras otro y tiro porque me toca.

La música es muy bonita y, aunque se repita como el ajo, el tema central es precioso. La peli sigue hasta su tramo final creando, poco a poco, esa peligrosa indiferencia; ya te da igual lo que les pase a los protagonistas y eso, en un musical sobre el amor y la vida, es muy malo.

Faltan personajes secundarios para dar más fuerza a los dos enamorados, falta contexto y sobre todo falta música y canciones. El film avanza a trompicones hasta llegar a los últimos diez minutos cuando todo, de golpe, vuelve a funcionar. Aunque ya es demasiado tarde.musical

El guión hace aguas por todas partes y la historia de amor imposible resulta nada creíble. Cero empatía. Somos pocos los críticos con la última proeza de Chazelle pero así es la vida!

Estamos seguros de que todos la iréis a ver y de que a todos os emocionará y de que todos saldréis del cine bailando y cantando. Nosotros, a riesgo de parecer unos huraños idiotas, volvemos caminando a casa, con la cabeza gacha y con ese vacío en el pecho causado por las expectativas. Malditas expectativas.

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