Lo chiamavano Jeeg Robot

El antihéroe mediterráneo.

Un chaval cae dentro de un barril de material tóxico y sobrevive. El chaval adquiere el poder de la fuerza sobrehumana. Os suena esta premisa, ¿verdad? ¿Estamos en Brooklyn? No, en Roma. ¿El chico es un buen tipo preocupado por los suyos? No, es un ladrón de poca monta, onanista y asocial. ¿El protagonista decide utilizar sus poderes para ayudar a los demás? No, el chico odia a todo el mundo y decide convertirse en súper-criminal.

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Enzo (el siempre formidable Claudio Santamaria), es un delincuente que vive entre natillas y pelis porno, no tiene amigos ni los quiere. Un día, huyendo de los polis, tropieza y se cae en un barril radioactivo, adquiriendo así una fuerza sobrehumana. De esta manera comienza la gamberrada de Gabriele Mainetti, que nos trasladará a los bajos fondos romanos, una especie de Gotham a la italiana, desatada, sucia, violenta y completamente amoral.

Mientras Enzo utiliza sus poderes para robar cajeros, Zingaro (el grandioso Luca Marinelli), se cruza en su camino; Una especie de Joker romano, un gangster psicópata y violento que pondrá patas arriba su excepcional rutina criminal.

Huyendo del maniqueísmo propio del cine de superhéroes y abrazando una autenticidad muy europea (mejor dicho, mediterránea), el filme de Mainetti es un divertimento incorrecto, abrupto y sólidamente violento.

Lo chiamavano Jeeg Robot es una de las más estimulantes y frescas propuestas del cine italiano de los últimos años.

Sí, aparece el amor en la vida del antihéroe (Ilenia Pastorelli, magnífica en su primer trabajo cinematográfico), pero ojo, no estamos hablando de la princesa que necesita su héroe. Lo chiamavano Jeeg Robot pone patas arriba el género y juega con los cánones más clásicos, dotando de una increíble personalidad al primer largometraje de Mainetti.

Efectos especiales de primer orden, unos actores magníficos (no es casualidad que los cuatro actores protagonistas hayan sido galardonados con un Donatello cada uno) y un guión de lo mejor del año hacen de Lo chiamavano Jeeg Robot un instant classic, una peli de culto para amantes de lo extraordinario.

Es muy gratificante ver como los jóvenes directores son capaces de jugar con el cine para crear algo tan personal; la peli podía haber caído en el costumbrismo más rancio, evocando la ‘italianidad’ del producto, pero no lo hace en ningún momento.

Es valiente en su apuesta por la violencia bruta y por subrayar los ‘valores’ de la Europa contemporánea: egoísmo, onanismo e ignorancia.

Si os gustan los superhéroes, pero estáis hartos de tanta pantomima y moralina, no os podéis perder Lo chiamavano Jeeg Robot, el antihéroe mediterráneo.

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