Independence Day: Resurgence

R. Emmerich se sacó de la chistera una parodia de la novela de Herbert George Welles La Guerra de los Mundos, escrita en 1898. Todos recordamos a Will Smith como el capitán Steven Hiller, a Bill Pullman como el presidente Thomas Whitmore, o Jeff Goldblum como al científico David Levinson. Sin olvidar a Randy Quaid como el redneck borracho que al final salva el mundo, Russell Casse. Los que nacimos a finales de la década de 1980 o principios de la de 1990 flipamos en colorines con Independence Day.

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Después llegarían Mars Attacks de Tim Burton, que se ríe a lo kitsch de todo el género de las guerras interestelares, o Armageddon de Michael Bay, que cambia los marcianos por un asteroide cabronazo que solo Bruce Willis puede destruir. Independence Day, sin embargo, fue la primera peli de su género, la que impulsó la carrera de Emmerich, la que nos ha dejado imágenes para la posteridad (como la destrucción de las Torres Gemelas antes que Bin Laden tuviese la idea), o la famosa arenga patriotera-global del presidente Whitmore a un desaliñado ejército de los Estados Unidos. Una arenga que escuchan en todo el mundo, pues el presidente de los USA es el puñetero líder del mundo libre, God Damn It!

Aquí lo tenéis >> Discurso del presidente

Buenos días. En menos de una hora, estos aviones se unirán a los de todo el mundo para lanzar la mayor batalla aérea en la historia de la humanidad. La humanidad, esa palabra adquiere hoy un nuevo significado. Tenemos que dejar a un lado nuestras insignificantes diferencias: estaremos unidos por un interés común. Tal vez el azar ha querido que hoy sea el 4 de julio y que de nuevo vayáis a luchar por vuestra libertad. No para evitar tiranía, opresión o persecución, sino la aniquilación. Luchamos por nuestro derecho a vivir, a existir. Y si vencemos hoy el 4 de julio ya no será únicamente una fiesta norteamericana, sino el día en que el mundo declaró al unísono ¡No desapareceremos en la oscuridad! ¡No nos desvaneceremos sin luchar! ¡Vamos a vivir! ¡Vamos a sobrevivir! ¡Hoy celebramos nuestro día de la independencia!

La propaganda hollywoodiense adquirió un nuevo rostro. Al fin y al cabo era 1996 y el presidente Whitmore, joven y guapo, se parecía mucho al real Bill Clinton, el cual gobernaba unos USA que se sabían los amos del globo, la única superpotencia, sin amenazas como las actuales… Ay, ¡los Happy Nineties! Hasta que llegó George W. Bush y sus neocon chiflados y la cagaron.

Independence Day: Contraataque, como se conoce en España, es la parodia de la parodia. Emmerich le está diciendo al espectador: “Toma esta mierda, cómetela, te va a gustar. Mira, mira cómo me río de mi ópera prima, mira cómo me río de ti y de Welles y de la madre que os parió, y mira cómo me lleno los bolsillos con un montón de millones de dólares con esta gilipollez americana”.

Y es así: en la segunda parte de Independence Day, Emmerich no se digna ni en darle esa pátina de falsa dignidad que podemos degustar en la primera parte. El guión es pura filfa, la presidenta americana dura dos telediarios, el ex presidente Whitmore se ha vuelto loco, los africanos siguen siendo medio primitivos y el presidente ruso recuerda a Putin y solo aparece para soltar ‘¡Atacar!

Al fin y al cabo, Hollywood tiene que dejar su huella de alguna forma. No importa que la segunda parte siga una lógica: han pasado 20 años desde que nos cargamos a esas langostas intergalácticas, y la Tierra vive en un 2016 de ciencia ficción en el que los humanos nos paseamos por la galaxia con una tecnología espectacular… hasta que vuelven esos cabrones a tocar las narices.

Will Smith vio venir la mierda y, sabiendo que no tiene que pasar de la tele y El Príncipe de Bel Air al cine para hacerse un hueco en el gran teatro del espectáculo blockbuster, se borró del elenco. Aparece su hijo, Dylan Hiller (en la piel de Jessie Usher), y un mediocre Liam Hensworth como el soldado Jake Morrison.

El mejor regreso, sin embargo, es el del doctor Brakish Okun, ese científico que en la primera parte nos transmite lo que piensan los alienígenas. En la segunda parte, tiene voz de Joan Pera y es la viva imagen de la parodia de la parodia. No hace falta mencionar los efectos especiales y el pimpampum, ya que todo va de eso: de pimpampum. Hasta el final del metraje, que nos dejan en el aire que estaría por llegar una tercera parte.

Si quieren ser originales, ahora deberíamos ser los humanos los alienígenas cabronazos y ser nosotros los que vamos a aterrizar en otros USA para que otro presidente de esos USA haga una arenga como la de Whitmore.

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