GLOW

Cuando vi el primer capítulo de esta serie pensé: “Vale, ya se ha explicado prácticamente todo lo que hacía falta explicar. Mujeres que luchan en los ’80”. Y no. Hay más, o mejor dicho: todo ese mundillo de mujeres que hacían lucha libre en la segunda mitad de la década de 1980 da para una serie cómica única. Y solo Netflix, la gran Netflix, la innovadora Netflix, la aventurera Netflix, podía regalarnos una serie que combina características de The orange is the new black y Stranger things, ambas de esta macromegafactoría de ficción que ha revolucionado la moving picture para siempre.

GLOW significa “Gorgeous Women Of Wrestling”, y fue un programa que se hizo famoso en los USA desde 1985 a 1990. La serie homónima es un homenaje a esta serie, la cual posee los ingredientes para poder homenajear al género femenino –como Orange is the new black– y a la década de 1980s –como Stranger things–.

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La serie que nos concierne trata la historia de la aspirante a actriz Ruth Wilder, interpretada por Alison Brie, quien fue la repelente Trudy Campbell en Mad Men. Ruth está lejos de ser la mojigata Trudy: es una chica luchadora y perseverante que, como muchas chicas y muchos chicos jóvenes, comete errores, sueña y desea tocar las estrellas, pasar a la historia profesional y personalmente, dándose de bruces con la realidad cada dos por tres. Ruth necesita trabajar de lo que le gusta y ganar dinero, así que termina en el proyecto de un director de cine B llamado Sam Sylvia (divertidísimo Marc Maron) para un programa de wrestling diferente, esto es, con mujeres. GLOW. Mujeres bellas que luchan.

Y Ruth lo hace con resignación al principio y mucha dedicación después. Junto a chicas a las que cogemos en seguida cariño, como la grandullona Carmen Wade (Britney Young), la pija Debbie Eagan (Betty Gilpin) o la profesional Chery Bang (Sydelle Noel). Una coreografía femenina con pocos hombres, los cuales, otra vez, como en Orange, aparecen como muletas de las grandes protagonistas: ellas. Podríamos apuntar que el director Sam Sylvia es el único gran protagonista masculino, siendo un personaje desastroso, desorganizado, desordenado, sexista, misógino, cascarrabias, alcohólico, drogadicto, destartalado… el típico cuñado de barra de bar con mostacho horrible que, hey, se las apaña para ligar, que todos le cojan cierto afecto de la pena que da.

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También juega con los flashbacks para explicar el carácter y las características de las protagonistas, como en Orange, sin las limitaciones espaciales de las presas: cada capítulo trata las pesquisas de todas ella y de alguna de ellas en particular. Además, el hecho que cada capítulo no dure más que media hora ayuda mucho, ya que pasan rápido, poseen una estructura sencilla y divertida.

El guión es lo mejor de la serie, ayudado por unos personajes muy bien definidos. Y debido a la necesidad de caracterizar a los personajes de la lucha libre, cada chica deberá jugar con el estereotipo que le toca: la camboyana será una china, la india Cherokee una inca llamada Machu Pichu (no, no es un plagio del personaje Osvaldo, el camarero del Bar Reynols de Aída), la negra será una choni que vive de la caridad del Estado… Estereotipos que la corrección política de nuestros días ha metido en un armario, el cual explota de vez en cuando de tanta mierda que metemos dentro.

¿Y qué es lo que de verdad da a una serie carácter de necesaria para el deleite? La banda sonora. Grandes series de hoy como Game of thrones, Stranger things, Westworld y más necesitan que la música esté al alcance de los gustos del espectador, cada vez más especializado, cada vez más sibarita. Y GLOW no es una excepción.

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Su banda sonora es una maravilla: Bee Gees, Sylvester, Cher, Guns’n’Roses, Bon Jovi, Bonnie Tyler, Tom Jones… A alguno de ellos aún se les puede escuchar en el rococó Festival dels Jardins de Pedralbes durante los meses de junio y julio. A otros los podemos recuperar en Youtube o Spotify.

GLOW ha vuelto a despertar mi interés por la lucha libre. ¿Quién no recuerda los comentarios de Fernando Costilla y Héctor del Mar? ¿O las perfomances de El Enterrador, Booker T, la Roca o Batista? Veranos de bochorno y sudor pegado al sofá y al televisor, viendo como esos monstruos se pegan y montan un show solo al alcance de los paladares más horteras.

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Algunos de estos luchadores son más que luchadores: Dwayne Johnson es un actor muy astuto que se ha alzado como uno de los mejor pagados de Hollywood, y Dave Bautista ya ha aparecido en una peli de James Bond (Spectre) y es el grandullón Drax en Los guardianes de la galaxia. Cuando escucho críticas antipáticas contra las actrices y los actores de la WWE (World Wrestling Entertainment) me indigno un poco ma non troppo: al fin y al cabo, sí, ver lucha libre es una horterada, pero es divertido. Muy divertido. Y GLOW juega con esta reivindicación de lo kitsch.

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