Get Out. Reír y gritar

El terror casi siempre ha servido para vehiculizar los miedos y preocupaciones de la actualidad. Igual que la comedia, el género de terror representa la necesaria catarsis de lo absurda que muchas veces resulta la realidad.

Seguramente por eso son dos géneros tan nobles en su fondo como en su forma, tan fieles a su estilo como capaces de fundirse el uno con el otro o de realizar metamorfosis infinitas al servicio del mensaje.

Get Out

No hay nada como el terror para hablar de la actualidad, o quizás sí. Existe también la comedia como inagotable continente para un contenido ácido y lúcido sobre lo que nos rodea.

Matemáticamente no debería fallar: terror + comedia tendría que ser el no va más para un autor con mensaje profundo, aún así, no es tan fácil. De hecho, resulta muy complicado aunar estas dos grandes fuerzas del cine para contar una historia. Pocos se atreven y muchos fallan.

El caso de Jordan Peele es la excepción; el director se atreve y triunfa. Get Out es la prueba de que el terror y la comedia, de la mano, son salvajemente efectivas.

get out

Chris (Daniel Kaluuya) es un joven afroamericano al que le ha llegado el momento de ir a conocer a la familia de su novia Rose (la girsliana Allison Williams). Si ya de por si la situación nunca es cómoda, la diferencia racial y el extraño comportamiento de los suegros empezarán a poner nervioso al pobre Chris, que irá descubriendo, hora tras hora, horribles y desagradables secretos.

La película es un buen ejercicio de terror con una idiosincrasia totalmente personal que coloca, ipso facto, a su director Jordan Peele (conocido por sus papeles cómicos en la televisión estadounidense) en la cúspide del nuevo cine norteamericano.

A través de los recursos del género de terror y de la comedia, la trama avanza a las mil maravillas y, a fuego lento, somos testigos de que algo va mal en esa casa tan bonita en medio de la nada y que Chris está, como bien nota desde el principio, en peligro.

Con un estilo que a veces recuerda al Polanski de Rosemary’s Baby y otras tantas al Shyamalan de The Visit, Peele teje una atmósfera de miedo y confusión (el whatthefuck es una constante en el cerebro del espectador), que dotan a la película de una monumental personalidad.

La opera prima del director funciona a la perfección tanto en el ámbito del humor interracial como en el terror más clásico y de paso realiza una reflexión sobre la actualidad.

De hecho, más que reflexionar, el director propone una interesantísima tesis sobre el racismo, y no solo en los Estados Unidos. Desde la óptica europea resulta fácil pensar en la crisis de los refugiados y en la xenofobia imperante que galopa en Europa.

get out

Con un prólogo espectacular en forma y fondo, la película no tiene freno y el crescendo rítmico es admirable. Tan pulp y tan pulcra a la vez, Get Out es un formidable ejercicio formal y metafórico que no puede pasar inadvertido al cinéfilo de pro.

La comedia nos salvará la vida, es verdad, y el terror nos ayudará a realizar la catarsis necesaria. Tenemos que estar a la altura de las circunstancias y que mejor forma de hacerlo que a través del espejo del humor y el miedo. Reír y gritar, c’est la vie.

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