The Force Awakens

The Force Awakens. Casa, dolce casa

A long time ago in a galaxy far, far away…. È così che ha inizio la saga cinematografica più popolare di tutti i tempi ed è così che ha inizio l’ennesimo episodio di Star Wars. L’episodio VII, The Force Awakens, non è nient’altro che quello che ci racconta il titolo. Il ritorno della forza, il risveglio di un mito, l’alba di una nuova era. Il nuovo film di J.J. Abrams non è nient’altro che questo: il dolce e sognato ritorno a casa, in una galassia lontana lontana.

Sono passati trent’anni dalla vittoria dei Ribelli sull’Impero ma la galassia è ancora in guerra. Un’organizzazione chiamata The First Order è nata dalle ceneri dell’antico Impero Galattico ed è pronta a riprendere il potere.

La Nuova Repubblica deve mantenere il controllo della galassia ed evitare il ritorno dell’Impero. In questo momento di guerra civile seguiremo le avventure di nuovi personaggi come Finn, Reye Poe Dameron insieme a quelle di personaggi classici della saga. Avete comprato il biglietto per un giro in giostra quindi lasciatevi andare, allacciatevi le cinture e godetevi lo spettacolo.

Ok, è vero, è tutto un grandioso marchingegno di marketing, un ingranaggio perfetto di capitalismo pop. Ma, permettetemi dire, chissenefrega. Siamo abituati ad analizzare tutto un milione di volte, a trovare il pelo nel pelo del pelo dell’uovo.

Siamo nell’era del cinismo perfetto, estremo, ci vergogniamo di dire che qualcosa ci piace, ci difendiamo dall’intrattenimento e ci scudiamo dietro a critiche impostate, artificiose e assolutamente banali. Possiamo dirlo senza troppa paura, abbiamo perso l’innocenza (ormai da un pezzo). Quindi, che male fa tornare a quello stato di magica illusione?

J. J. Abrams sa di cosa sto parlando, lui ed io ci capiamo. Per questo il regista niuorchese ha fatto Super 8, ha rilanciato (con ottimi risultati) Star Trek e ha ipnotizzato il pubblico con Lost. Abrams è un innamorato del divertimento, dell’avventura infantile, della magia del cinema e della narrazione. Artefice di racconti che prendono vita. Rispetta i canoni classici delle storie di avventure per attualizzare il formato e servirlo a tutti i pubblici. Scappando dal cinema di nicchia, dal cinismo scatenato e riabbracciando, come chi torna a casa (almeno una volta l’anno), quel sentimento di pura e gradevolissima innocenza.

Molte critiche attaccano il film per ricordare troppo l’Episodio IV, per essere uno stampo dell’inizio di tutto. Come può essere questo un problema? In fondo è la prima parte di un film che sarà trilogia, aspettiamo quindi a trarre conclusioni affrettate. Per ora, l’inizio di questa nuova avventura è un perfetto prodotto di entertainment, perchè non prende in giro a nessuno, non inganna e rispetta a pieno l’universo creato da George Lucas nel lontano 1977.

L’episodio VII di Star Wars è semplicemente magnifico. I nuovi personaggi (primo su tutti il Rey della stupenda Daisy Ridley) sono carismatici, dolci e divertenti e quelli classici non fanno un semplice atto di presenza a modo di cameo obbligato bensì vengono introdotti nel perfetto ingranaggio della sceneggiatura diAbrams, Kasdan e Arndt come tasselli fondamentali per lo svolgimento della storia. La musica della leggenda John Williams è, come al solito, un instant classic della cultura pop e la fotografia quasi retro di Daniel Mindel è assolutamente spettacolare.

Ok, non è perfetta, in fondo non stiamo parlando di cinema d’autore, non è il nuovo film di Haneke o Apichatpong Weerasethakul, è una giostra, una montagna russa, un divertentissimo spettacolo per grandi e piccini. Se ancora non l’avete vista, veramente, a cosa state aspettando? Non abbiate paura, voi neofiti, perchè vi affascinerà e non abbiate paura, voi fondamentalisti stellari, non vi tradirà.

Grazie J.J., finalmente si torna a casa.


The Force Awakens. Hogar, dulce hogar 

A long time ago in a galaxy far, far away…. Así comienza la saga cinematográfica más popular de todos los tiempos y así comienza otro episodio más de Star Wars. El episodio VII, The Force Awakens, no es otra cosa más que lo que el título indica: El regreso de la Fuerza, el despertar de un mito, el amanecer de una nueva era. La nueva película de J.J. Abrams no es nada más que eso: el dulce y esperado regreso a casa, en una galaxia muy muy lejana.

Han pasado treinta años desde que los Rebeldes derrotaran al Imperio, a pesar de ello, la galaxia sigue en guerra. De las cenizas del antiguo Imperio galáctico, surge una organización denominada The First Order, lista para reconquistar el poder.

La Nueva República ha de mantener el control de la galaxia y evitar el regreso del Imperio. En estos tiempos de guerra civil seguiremos las aventuras de nuevos personajes como Rey, Finn y Poe Dameron que conviven con los personajes clásicos de la saga. Habéis comprado un billete para un paseo en el carrusel así que, dejaros llevar, abrocharos el cinturón y gozad del espectáculo.

De acuerdo, es cierto, se trata de un gigantesco truco de marketing, una pieza más del perfecto engranaje de capitalismo pop. Dejadme que os diga… ¡Y a quién le importa!. Nos acostumbramos a analizarlo todo un millón de veces, a encontrar siempre algún defecto, por insignificante que sea.

Vivimos en la era del cinismo, perfecto y extremo, nos avergonzamos de afirmar que algo nos gusta, nos defendemos del entretenimiento y nos escudamos tras esas críticas tan estudiadas, superficiales y absolutamente insustanciales. Sin miedo, podemos decir que perdimos la inocencia (¡hace ya tiempo!). Así pues, ¿qué mal nos hace regresar a esa época llena de magia e ilusión?

J. J. Abrams sabe de lo que hablo, él y yo nos entendemos. Por esta razón el director neoyorquino rodó Super 8, relanzó la saga Star Trek (con magníficos resultados), e hipnotizó a tantos con Lost. Abrams ama la diversión; la diversión de las aventuras infantiles, de la magia del cine y de la narración.

Es el artífice de cuentos que toman vida; respeta los cánones de las historias clásicas de aventuras para actualizar su formato y poder, así, ofrecer un producto para todos los públicos, escapando  del cine independiente y del cinismo furioso  retoma, como quien vuelve a casa (al menos una vez al año), el sentimiento de pura y agradable inocencia.

stormtroopers

Críticas feroces atacan la película por recordar, de forma tan evidente, al Episodio IV, por utilizar de nuevo el mismo molde. ¿Y, porqué ha de suponer eso un problema? En el fondo es la primera parte de una película incluida en una nueva trilogía, esperemos pues antes de pronunciar opiniones apresuradas. Por el momento, el comienzo de esta nueva aventura es un perfecto producto de entretenimiento, porque no engaña a nadie; no engaña y respeta honestamente el universo creado por George Lucas en aquel lejano 1977.

El episodio VII de Star Wars es sencillamente magnífico. Los nuevos personajes (sobre todos, destaca Rey, interpretada por la estupenda Daisy Ridley), son muy carismáticos, cercanos y divertidos mientras que los clásicos no se limitan a hacer una breve aparición a modo de cameo forzado, sino que están perfectamente integrados en el engranaje del guión de Abrams, Kasdan y Arndt, piezas fundamentales para el desarrollo de la trama. La música del legendario John Williams es, como de costumbre, un instant classic de la cultura pop y la fotografía, casi retro, de Daniel Mindel es absolutamente espectacular.

Vale, la película no es perfecta, pero es que no estamos hablando de cine de autor, no se trata de la última de Haneke o de Apichatpong Weerasethakul, esto es una fiesta, una montaña rusa, un espectáculo para grandes y pequeños. Si todavía no la habéis visto… ¿A qué estáis esperando? No tengáis miedo, neófitos, porque os apasionará, y no tengáis miedo, fundamentalistas galácticos, porque no os defraudará.

Gracias J.J., finalmente volvemos a casa.

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