Everybody wants some!!

La rapsodia de Linklater continúa.

Tras filmar la obra maestra que es Boyhood, Richard Linklater ha sido capaz de continuar con su personal forma de hacer cine y, como siempre, aprovechar su talento, que le permite realizar piezas de cualquier género, encontrándose cómodo en todos los terrenos; desde la comedia más alocada al drama romántico, desde experimentos visuales animados a pelis basadas en hechos reales.

Linklater es capaz de ir tocando todos los estilos sin perder nunca un ápice de su toque personal.

Si algo caracteriza sus obras es la autenticidad; los personajes resultan naturales, nunca forzados y las situaciones por muy rocambolescas y peliculeras que puedan parecer, siempre acaban cobrando sentido.

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Con Everybody wants some!! vuelve al tono que ya probó en Dazed and Confuzed y realiza otra pequeña gran obra sobre el crecimiento, las puertas de la edad adulta a punto de abrirse y la amistad.

Con su particular manera de narrar, tan alejada de los esquemas habituales, Linklater va tejiendo las relaciones entre los compañeros de un equipo de baseball a tres días de empezar las clases. En apariencia, la inexistencia de la trama es sorprendente pero, como ya hemos dicho, esa es su gran baza.

Sin la necesidad de desarrollar el típico esquema introducción-desarrollo-desenlace, el director aboga por colocar la cámara dentro del grupo de colegas, hacernos sentir uno de ellos y ser testigos de los últimos días de verano, del prefacio de una nueva y estimulante vida y de ese momento vital en el que todo, absolutamente todo, es posible.

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Con un casting tan desconocido como solvente, el director nos traslada más que a una época concreta, a un marco mental bien preciso, ese momento en el que las preocupaciones no existen y ligar, pasarlo bien y ganar partidos con tu equipo son los pilares de la existencia.

Las divertidas tonalidades cromáticas y una magnífica banda sonora hacen de Everybody wants some!! una gran película sobre la juventud y las infinitas posibilidades que ofrece.

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El de Houston firma una obra atemporal, tan caótica como perfecta. Su narración, casi inexistente, de estos tres días tan intensos y fugaces, hace de la película un disfrute completo, como esas noches que pasan volando pero quedan en la memoria incrustadas para siempre.

Preparad los cuadernos, las libretas y afilad el lápiz porque las clases están a punto de empezar. Tened la mochila preparada pero mientras tanto, esperando el inicio del curso, dejaros llevar por Linklater y su cine, un brillante fractal de la vida de cada uno de nosotros.

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