Dunkirk

Christopher Nolan teje en Dunkirk (Dunkerque en español) una larga escena de guerra, de casi dos horas de duración, con pocos diálogos, una fotografía estupenda, y una banda sonora metálica y ecléctica que nos transporta a la angustia, el horror, la histeria de las guerras.

Dunkirk trata de la evacuación de Dunkerque en junio de 1940, cuando más de 300.000 soldados británicos fueron rescatados por civiles en uno de los actos más heroicos de la Segunda Guerra Mundial.

Dunkirk
Pero en Dunkirk no vemos heroísmo, ni épica, más allá de las famosas palabras finales del discurso del primer ministro Winston Churchill: “We shall fight in the beaches, we shall fight in the seas and oceans, we shall defend this island…”

Christopher Nolan nos transporta a los sentidos y los sentimientos de la guerra, en el miedo más absoluto de aquellos soldados que saben que la muerte puede llegar desde cualquier rincón.

Soldados con cara flemática, ojos inyectados en terror, que escapan, que intentan escabullirse en las barcazas salvavidas, sabiendo que están entre los nazis y el Canal de la Mancha. La marea baja y sube, las bombas de los U-boot caen, de repente llueve metralla, y solo queda eso: el miedo.

Podríamos decir que Dunkirk es la película con menos diálogos de la cinematografía de Nolan. Durante los primeros minutos del metraje no se oye ningún diálogo, los personajes se comprenden con la mirada, construyen solidaridades y complicidades para la supervivencia más inmediata.

Porque aquellos eran soldados jóvenes y desdichados. Fionn Whitehead, Damien Bonnard o Harry Styles (sí, el cantante de los One Direction) son algunos de estos luchadores, los cuales intentan salir de ese cul-de-sac en el que les han metido los nazis.

Dunkirk
Acompañados por secundarios de lujo como los nolanianos Tom Hardy y Cillian Murphy, sin olvidar el gran trabajo de Kenneth Branagh o Mark Rylance, los asustados chavales intentan salvar todos los escollos de las bravas aguas de la Mancha.

No salen casi mujeres, solo un instante, pocos segundos, de la prima hermana del director, Miranda Nolan, en el papel de enfermera. Porque en Dunkerque, como en toda la Segunda Guerra Mundial, casi no había mujeres en el campo de batalla. Dunkirk es una foto, un instante de la Segunda Guerra Mundial.

Dunkirk
Y se agradece que no haya la rimbombante propaganda americana, la cual no solo presenta los hechos históricos, sino que posee la necesidad (¿histórica?) de recordarnos que fueron ellos, los yanquis, los que salvaron a Europa occidental de las garras del nazifascismo.

Dunkirk nos enseña, cual documental, cómo fue la evacuación de Dunkerque, con una banda sonora de Hans Zimmer diferente a las que nos ha acostumbrado. Es una soundtrack que acompaña a la peli, que ayuda a que el espectador esté en tensión en todo momento –porque la guerra es la cumbre de la tensión–. Música ecléctica, metálica, con pocos acordes, sin los golpes wagnerianos o beethovianos que tanto le gustan al compositor alemán.

Nolan lo ha vuelto a hacer. Un blockbuster que no se parece a sus idas de olla anteriores (Origen, o Interstellar), y que quizá decepcione a más de uno. Él solo ha querido hacer una fotografía muy exacta de cómo fue la evacuación de Dunkerque. Y lo ha conseguido.

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    Por: Victor Solé

    Piel oscura y ojos penetrantes, músculos de acero y un cerebro con infinita imaginación. El politólogo de LDLB es un gran amante del cine, la política y la literatura. Escribe cuentos fantásticos y finas recensiones desde lo alto de su torre. Se excita con el acento escocés e inglés y, si pudiera, viajaría sin parar.

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