En el Corazón del Mar

En el Leviatán marino de Melville

Llamadme Ishmael. Así comienza una de las novelas más importantes de la literatura estadounidense, Moby Dick, escrita por Herman Melville en 1850.Ron Howard nos presenta la (quizá) verdadera historia del albino Leviatán marino que obsesionó a Melville y al protagonista de su épica, el capitán Ahab.

En el Corazón del Mar es una muy buena película de barcos, un relato de los balleneros de la primera mitad del siglo XIX. La caracterización histórica es excelente, y los personajes están bastante bien dibujados, liderados por el primer oficial del barco Essex, Owen Chase, interpretado por el australiano Chris Hermsworth.

Éste ya trabajó junto a Howard en otra peli histórica, Rush (2013), la cual cuenta la rivalidad entre los pilotos de Fórmula 1 James Hunt y Niki Lauda.

Ron Howard parece haberle cogido el tranquillo a los filmes varados en el tiempo: suyo es también el oscarizado biopic de John Nash, Una mente maravillosa (2001), el biopic del boxeador Jim Braddok en Cinderella Man (2003) o la cinta que relata una de las entrevistas más relevantes de la historia americana, Frost vs Nixon (2008). Howard debe amar la Historia, y eso nos gusta.

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Nos gusta porque busca el realismo y la lógica en sus filmes, sin olvidar que no puede dejar de contar una historia digerible, con introducción, cuerpo del relato, y conclusión.

En el corazón del mar hay todo eso: nos prepara para una historia de agua salada y muchas ballenas, arponeros y marineros, capitanes y oficiales, aventuras en medio del océano, peripecias llenas de pequeños cuentos de supervivencia humana.

Hay muchos planos detalle de los barcos, de la tripulación, de la caza a las ballenas. Pero no es la historia de Moby Dick: sin el racismo de la época de Melville, sin la histérica obsesión de Ahab para matar a un animal “demoníaco”, como él lo llama repetidas veces en dicha novela, y con moraleja ecologista incluida –“cuidado con hacerle daño a un ser mucho mayor que tú”, parece decirnos el capitán Howard–.

In the heart of the Sea (atención a la palabra Sea, con S mayúscula, pues la mar es tanto un escenario como un personaje más) es un filme bastante coral y muy masculino. Con Chris Hermworth veremos a Benjamin Walker como el capitán del Essex –el barco en el que Melville se inspiró para dibujar el Pequod de Ahab–, Cillian Murphy, Brendan Gleeson, Ben Whishaw como Herman Melville en persona, y el joven Tom Holland, quien tiene una gran carrera por delante si sigue escogiendo bien qué interpretar.

Pocos americanos en un cast eminentemente europeo, pues a ellos se les une la norirlandesa Michelle Fairley, alias Lady Catelyn Stark.

Y diferentemente a Moby Dick, este metraje no se centra al cien por cien en el enorme cetáceo blanco, el cual puede incluso llevarse el cariño del espectador –mientras que Moby Dick es, sobre todo, el gran antagonista de la novela de Melville–.

Se centra en contar la vida de los balleneros, de cómo cazaban ballenas en el Atlántico y en el Pacífico, cómo se hacían con el aceite de ballena –necesario para iluminar las calles en una época que veía el desarrollo de la revolución industrial–, cómo navegaban, cómo vivían.

Las ballenas eran parte de su vida, y Howard desea imprimir en los personajes cierto respeto hacia estos mausoleos vivientes, un respeto que también sentimos los que disfrutamos con un filme marítimo tan bueno como lo fue en su día Master and Commander (2003).

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