The Conspirator

Conspiraciones Americanas Históricas S.L.

Robert Redford se caracteriza por ser uno de los exponentes cinematográficos más relevantes de nuestros tiempos: fundó el Sundance Institute en 1981 para promocionar el arte de guionistas y directores noveles alejados de los paradigmas de Hollywood, y así creando un festival ad hoc, llamado Festival de Cine de Sundance, para dar cobijo a lo que con el tiempo se ha ido denominando cine indie por ser independiente de la mastodóntica industria comercial hollywoodiense.

Redford es un hombre comprometido con su profesión, y ama la política. Tomó el guión de James Solomon y lo convirtió en peli: The conspirator, un drama histórico acerca del procesamiento de los conspiradores que ayudaron a James Wilkes Booth a matar al presidente Abraham Lincoln.

Drama histórico y, como no podía ser menos en un filme redfordiano, tema político: ¿qué fue antes, la política o la justicia, el huevo o la gallina?

Tal enigma envuelto en una adivinanza debe resolverlo el ya maduro James McAvoy (The last King of Scotland, X Men: First Class), en las pieles del capitán unionista Freddy Aiken, quien se atreve a defender a la madre de uno de los acusados, la sudista Mary Surrat –interpretada por Robin Wright (Message in a bottle, Forrest Gump).

conspirator

McAvoy no es el único actor británico en este film: le acompañan el ya casi americano Tom Wilkinson (Rockanrolla, Batman Begins) y Kevin Kline (Cry freedom), dándole fuerza interpretativa a una película cuya caracterización histórica es óptima.

Lo clásico siempre gusta: buenas interpretaciones, buena caracterización, buen montaje y suficiente metraje.

Deberíamos, sin embargo, encontrarle un pero: la luz, a veces demasiado brillante, a veces demasiado opaca, esparcida más por el faro de Hispania que no por un buen técnico en esos temas.

De todas formas, Redford vuelve a hacer hincapié en su valía como genio y artista y viceversa, sin ser nunca demasiado valiente a la hora de inventar movimientos con la cámara o tomas que rebasan la originalidad para terminar en lo ridículo.

The Conspirator es una peli para pensar, así que si preferís pasar el rato mejor degustar los pimpampum que nos regala de vez en cuando Michael Bay, pero si en cambio deseáis degustar un film con diálogo afilado, llenad vuestras retinas con Redford y sus filmes.

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