Blazing Combat

Entre 1965 y 1966, en una época muy delicada para los Estados Unidos (su intervención en Vietnam comenzaba a intensificarse), el guionista y editor Archie Goodwin (responsable de las míticas cabeceras Creepy y Eerie y futuro editor de Marvel), escribió la serie de historias Blazing Combat, en las cuales mostró el horror y la inutilidad de la guerra.Poniendo de relieve situaciones bélicas en contextos contemporáneos e históricos, el punto en común de las cuatro entregas que llegaron a publicarse es la crítica sobre los costes humanos de los conflictos armados, dejando de lado los clichés de este género, como el sentido típicamente masculino de la aventura, el patriotismo o las grandes victorias. Precisamente, este nuevo punto de vista, crudo y realista, es el que ha decretado el éxito de Blazing Combat, una obra que según el historiador Richard Arndt es, con toda probabilidad, el mejor cómic bélico jamás publicado.

Los protagonistas de las veintinueve historias breves que conforman esta publicación no son héroes sino personas comunes, soldados y civiles, inmersos en el horror del combate y están ambientadas tanto en Estados Unidos, como en Europa, África y Asia.

Así pues, en Consecuencias viajamos a 1863, momento en que los los estados del Norte lucharon contra los recién formados Estados Confederados de América en una guerra fratricida, la Guerra de Secesión. Otra de las historias, titulada Cantigny, tiene lugar en el frente occidental, en 1917, cuando el ejercito de los EE.UU. prepara su actuación en la Primera Guerra Mundial. El bautismo de fuego se saldó con muy pocas bajas, lo cual mantuvo su moral muy alta.¡Enemigo! nos traslada a la ciudad de Salerno, donde los aliados obligan a las fuerzas alemanas a retroceder a lo largo de la Península Itálica; nos encontramos en 1943, momento en que los americanos muestran también su cara más brutal.

En Mig Alley, y a trece kilómetros de altura, sobrevolamos el cielo de Corea, donde se suceden innumerables batallas aéreas durante las cuales la mayor preocupación de los aviadores norteamericanos es gestionar el combustible de sus vehículos, evitar las ráfagas de los rojos y regresar sanos y salvos a la base… ¡Y no todos lograron completar su misión de forma satisfactoria!A principios de los años cuarenta, la campaña de África de la Segunda Guerra Mundial ya casi ha terminado. Rommel se ha visto obligado a retirarse a causa de la Operación Antorcha ejecutada por los aliados, pero el Zorro del Desierto aún no está fuera de juego, como el segundo cuerpo del ejercito americano va a descubrir en el Paso de Kasserine, donde Panzers y tanques Sherman escupirán fuego y muchos jóvenes, todavía inexpertos, perderán sus vidas.

Leyendo el resto de historias de Blazing Combat tenemos la oportunidad de sumergirnos en el Océano Atlántico a bordo de un U-Boot, de atravesar la jungla en Vietnam y sobrevolar el Canal de la Mancha durante la Batalla de Inglaterra; escapamos de los Apaches en el suroeste americano y evitamos emboscadas en el Pacífico. También combatimos a los Nazis en Italia, luchamos en las trincheras francesas y resistimos en Atenas, mientras las divisiones motorizadas de Hitler toman Grecia.La visión de los autores acerca de conflictos como el de Vietnam fue considerada un producto propagandístico antiamericano y a Goodwin, que fue acusado de antimilitarismo, contaba con la oposición del ejército (que prohibió la venta de la revista en bases militares) y fue boicoteado por los distribuidores (supuestos patriotas), le fue imposible seguir con la publicación de Blazing Combat.

Así, víctima de la censura, la editorial Warren se vio forzada a cerrar la serie habiendo publicado únicamente 180 páginas que, en 2011, Norma Editorial recopiló en un volumen que, además, incluye entrevistas a James Warren (fundador de Warren Publishing, destinada a la publicación de revistas de terror), a Archie Goodwin y las cubiertas originales, obra del inimitable Frank Frazetta.

Con una variedad de estilos nada monótona, el apartado gráfico es extraordinario y cuenta con los lápices de algunos de los mejores dibujantes de la época: Gene Colan (The Tomb of Dracula, Nathaniel Dusk), Wally Wood (Sally Forth, Mad Magazine) y Alex Toth (Bravo for Adventure, Zorro) entre muchos otros, ilustran de forma magistral los horrores y la infamia de las guerras perpetradas por los Estados Unidos en nombre de Dios y la libertad.

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    Por: Bruno Mayol

    El hombre de los mil nombres vive y trabaja en Barcelona. Cuenta la leyenda que en el momento de su alumbramiento apareció envuelto en páginas de cómics. Experto en el arte del documental y maestro del fotomontaje, es un alma buena que sobrevive en un mundo donde reina el caos. El webmaster de Los de la Bici tiene profundos ojos negros y una memoria prodigiosa.

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    Sam Pezzo
    Comic Review #7
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