Bellflower

Soñando con el apocalípsis

Evan Glodell es un tipo curioso. Ha tenido todo tipos de aventuras, ha viajado por América como si fuera en compañia de Kerouac & co., ha bebido, ha follado, ha construido cámaras de cine con sus propias manos y un lanzallamas.

También ha hecho una joya de película que ha llamado Bellflower, un mix de autobiografía, drama romántico, cine de aventuras, cine pre-apocalíptico, noir, experimental; en definitiva una señora película.

Woodrow y Aiden son dos amigos en una América desquiciada y sucia que, desde pequeños, juegan a estar en medio de “Mad Max”. Entre sus sueños mas recónditos está el de que algún día, el apocalipsis, llame a sus puertas.

Ellos, como buenos aprendices de Nightrider, sobrevivirian al fin del  mundo y lo dominarian sembrando el pánico con su coche infernal y su lanzallamas manufacturado.
No trabajan, solo beben (mucho) y construyen su obsesión.

El mismo Evan Glodell, a parte de dirigir y escribir el film, es el protagonista Woodrow, un chico aparentemente tímido y silencioso que va evolucionando durante la película hacia un personaje extraño, miserable y violento.

En efecto el film empieza como una típica comedia romántica y lentamente va mutando, primero en peli de acción y venganza hasta llegar a limites de surrealismo onírico.

Con una fotografía mágica, un montaje de escenas exquisito y único y un ritmo que deja KO, este viaje al apocalipsis es una muy placentera experiencia.

Esperando ya su siguiente película esta no os la podéis perder. Whisky, armas de fuego, carreteras tejanas, amor y sexo.

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