BEET. Capítulo Quinto

El meteorólogo de Telecinco dice que hará mal tiempo: tempestuosidad en la parte alta de Barcelona y en toda Catalunya. Pero Mario no se preocupa. Son las once de la noche. Mario se levanta del sofá y cuando pasa por el comedor se entera que está Roberto tumbado en el suelo durmiendo. Así que Mario, para que su “suegro” no le manche la moqueta de saliva, lo coge por el hombro y lo lleva a la habitación de invitados, donde lo tumba en una de las dos camas que hay allí. Va a su cuarto y ve que Sofía está leyendo una revista del corazón (para variar…). Pasa de largo y va al lavabo que da a su habitación.

 Después de haberse arreglado para ir a dormir se mira al espejo. Se mira bien y sonríe.

<<Soy un hombre muy atractivo>>. Sale del baño y se pone cómodo en la cama, donde está su mujer, Sofía, mosqueada por el comportamiento que ha tenido él antes.

 Pero a él últimamente no le han importado mucho los mosqueos de Sofía. Coge el libro que lee cada noche antes de dormir y empieza a leer.

 Al pasar un cuarto de hora Sofía deja la revista en la mesita de noche y se pone sexy con su marido. Perece que ya no se acuerda de lo que ha pasado anoche.

 –Mario, cariñito mío… ¿Te gustaría…?

 –¿El qué?– responde Mario sin dejar de leer.

 –Que será, guapo: el amor.– Mario levanta la vista lentamente con cara indiferente y levanta su ceja izquierda. Gira la cabeza y mira Sofía. Lentamente sonríe más y más… Hasta que deja una carcajada limpia. Sofía cambia de postura y le hace mala cara:

 –¡Oye, tú! ¿De qué te ríes?

 –De nada mujer, de nada… Pero es que ahora eres demasiao fea pa’… ya sabes… pa’ ¡Ja, ja, ja, ja, ja…!– Sofía coge un cojín y se lo tira en toda la cara a Mario. Éste cambia de expresión cuando el cojín deja su cara. Se gira y vuelve a leer. Pero el juego no ha acabado aún.

 Sofía mira el reloj. Y mirando a la pared que tiene delante le dice a Mario con mosqueo:

 –Quería pasármelo bien, esta noche. Pero como tú no quieres, da igual. Que sepas que estoy harta de ti, Mario.

 –¿Harta de qué? ¡Pero si eres la reina de la casa! ¡Haces lo que quieres aquí!– Mario acaba de dejar de leer. Sofía le contesta:

 –¿Pero qué estás diciendo? ¡Que sepas que trabajo como una mula para mantener esta casa!

 –¡Eso debería decirlo yo!

 –Pues no: ¡hoy por la mañana la Ana Mari se ha despedido porque no la pagabas!

 –¡Pero si tenías que darle tú el dinero! ¡Te dejaba cada mes un sobre con trescientos euros en tu mesita de noche!

 –¿Qué eso era el dinero pa’ la Ana Mari? ¡Habérmelo dicho, imbecil! ¡Me lo gastaba yo en ropa!

 –¡Serás…!– Mario está casi por decir una barbaridad, cuando:

 –¡Que os calléis ya! ¡Que no puedo dormir!– Fernando se ha despertado y se ha enfadado mucho. Con ese grito Mario mira fijamente, con odio, a su mujer, y se va de la habitación.

 –¿Adónde vas?– pregunta Sofía.

 –¡Voy a dormir en el sofá, burra!

 Comienza el culebrón.

 La mañana siguiente Mario se da cuenta de que Paula no ha venido en toda la noche: no ha dormido en casa. Él ha dormido toda la noche en el sofá y decide irse a trabajar. Sube al piso de arriba, se viste, desayuna y se va.

 Una hora más tarde una silueta baja del piso de arriba. Es Roberto Álvarez, el nuevo amigo de la iaia Chus, que se quedó dormido en casa de la hija de su novia. Baja las escaleras cuidadosamente. Abre la puerta y sale de casa Botella. Fuera va hacia la parada de autobús y se entera que no lleva peluca y que se ha resfriado. Sube en el autobús que lo llevará hasta la calle Aribau y se sienta en un sitio libre. Son solo las ocho y media de la mañana. Cuando el autobús llega a una de las paradas de la avenida Diagonal ve que fuera está paseando Paula Botella. Nunca la ha visto en persona, pero su amiga Chus le ha enseñado fotos de ella. El autobús no se para y él no hace caso a lo que ha visto.

 Efectivamente Roberto Álvarez ha visto a Paula Botella. Parte de la noche la pasó con su novio François en una discoteca y después en el piso que tiene él en la Diagonal. Tiene la cara cansada: no ha dormido. Ahora se está dirigiendo a casa de su amiga Carlota.

 Llega a la plaza María Cristina, que es bastante espaciosa y elegante, y se dirige a un edificio que está cerca de esa plaza. Llega a una conserjería y entra. Sube por el ascensor hasta el sexto piso y llama a una de las tres puertas.

 ¡Ding Dong!.

 –Hola Paula. Pasa, pasa…

 Paula entra. Carlota cierra la puerta y saluda a su amiga con dos besos. Acto seguido se dirigen a la habitación de Carlota.

 Después de una larga descripción de la noche anterior, Carlota exclama:

 –¿Que estás..?

 –¡Shhh! No grites, tía, que se pueden enterar tus padres…

 –No te preocupes, o sea que no pasa nada. Lo mejor que puedes hacer es abortar.

 La noche anterior Paula y François salieron de la discoteca muy borrachos. François es un chico de Tours con pelo negro y corto, muy musculoso, de esos que gustan a Paula Botella. Cuando entraron en casa del chico se estaban liando a besos. Paula quería más y sin pensarlo se fue corriendo a la habitación de Franç. Él la siguió y vio que se había tumbado en la cama desafiante. Él, para darle morbo al asunto, empezó a desnudarse lentamente: bailaba Full Monty. Después, cuando estaba totalmente desnudo, se tiró encima de su novia y, lentamente, le bajó las bragas. Pero luego la desnudó rapidamente.

 Hicieron el amor durante toda la noche.

 A los cinco minutos de haberlo hecho Paula cogió un test de embarazo que dejó en el bolso por si acaso y se lo hizo.

 Dio positivo. Cuando se lo informó a su novio él no supo qué hacer. Así que Paula salió de casa de François (vestida, por supuesto) y fue a casa de Carlota para recibir, por lo menos, algo de ánimos.

 –Lo que deberías hacer es contárselo a tus padres… ¿no?

 –Sí…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar