El ángel que paseaba sobre la arena

Una de las leyendas más conocidas en la Sierra Maestra era el cantar del ángel que un día paseó sobre la arena.

Un ángel caminaba

sobre arena de coral

cuando a la par escuchaba

el mar oliendo a sal.

Chica de tez blanca

de bello andar augustal

quien divertida ella canta

la historia tierna y universal.

Distraída paseaba

por costas llenas de cal

sin saber que la miraba

un negrito de arrozal.

El chiquillo la admiraba,

boquiabierto el ademán,

y hacia sí, Luna, susurraba

aquél nombre sin igual.

Supongo que este ángel tenía el cabello rojo como la sangre, pecas de colibrí y labios carmesí, ojos esmeralda con motas de anémonas y coral, y seda en lugar de piel. La eternidad.

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